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Los criterios ESG están siendo cuestionados. Esto es lo que viene después

Nicola Acutt, vicepresidente ESG de VMware

Seguramente habrás leído titulares que no son precisamente halagadores acerca de la función ESG, cuyos criterios han llegado a ser calificados de “timo” o “fracaso” e incluso usados como otro ejemplo del llamado “woke capitalism”. Una cosa es segura: el ESG está en el punto de mira del momento.

Con ello surgen varias preguntas. ¿Cuánto debería preocuparnos el escrutinio sobre el enfoque ESG? ¿Qué deberíamos hacer al respecto, si es que fuese necesario?

Sobre la primera pregunta me pronuncio así de llanamente: no me preocupa ni me sorprende. El ESG no es una moda pasajera. De hecho, la inversión en esta materia está camino de sobrepasar los 50 billones de dólares en 2025, una importante suma que representaría más de un tercio de la proyección de los activos globales. Era solo cuestión de tiempo que aquellos que se benefician del statu quo empezasen a contraatacar.

La segunda cuestión es más complicada. Mientras que algunos críticos están aprovechando este tema con motivaciones políticos, algunos están planteando puntos válidos acerca de los peligros del greenwashing y la forma en que se mide el rendimiento y el impacto del ESG en última instancia. Aquí es donde tenemos una importante tarea por delante para asegurarnos de que los criterios ESG aportan valor a todos los stakeholders.

El hecho es que el ESG ha cumplido la mayoría de edad en un entorno parecido al “Salvaje Oeste”[1]. La demanda de inversiones respetuosas medioambiental y socialmente alcanzó niveles sin precedentes de la noche a la mañana y muchas compañías se volvieron ansiosas por subirse a ese tren.

Afortunadamente, esta ambigüedad debería comenzar a resolverse pronto. El deseo de una mejor estandarización es fuerte y VMware se ha unido recientemente a las más de 80 compañías que ya están reclamando un acercamiento global de posturas en materia de informes de sostenibilidad[2]. Teniendo en cuenta que los reguladores estadounidenses y europeos están listos para la acción, creo que podemos esperar que haya consenso acerca de los estándares y la divulgación del ESG en el próximo año.

Pero la estandarización de los informes es tan solo una pieza del puzle que aún debemos resolver. No es suficiente. Para sacar el mayor partido a ESG, debe enfocarse a crear un impacto en el mundo real. En mi opinión, la puesta en marcha de una estrategia ESG completamente integrada y orientada a resultados es el santo grial.

Este tema está entre las prioridades de los CEO, consejeros, inversores y profesionales que se reunieron en la Cumbre Aspen ESG el mes pasado. Yo misma estuve allí para ayudar a liderar el diálogo sobre la construcción de una cultura corporativa en los principios ESG fluyan y una de las claves que puse encima de la mesa es que hay una gran diferencia entre la experiencia y la fluidez.

Muchos negocios están trabajando actualmente en ampliar su experiencia en ESG, contratando especialistas, investigando sobre mejores prácticas en la industria, recopilando y comunicando datos. Pero la fluidez exige algo más.

La fluidez se da cuando el consejo, el equipo directivo y la plantilla de una compañía comparten la responsabilidad y están alineados alrededor de generar resultados en materia de ESG. Esto sucede cuando los valores de la organización y los principios ESG son los mismos. Dicho sencillamente, sucede cuando el ESG desaparece porque ha sido absorbido de manera natural en la cultura y la práctica de la organización.

Para alcanzar esta fluidez hay que recorrer un largo camino del cual solo hemos recorrido el principio. Pero es esencial cumplir con la promesa de crear impactos visibles a través del ESG, que nos acerquen a un mundo más sostenible, equitativo y resiliente.

Conforme se siga alejando de los márgenes y se convierte en un asunto central, el ESG seguirá recibiendo las críticas y el escrutinio. Pero ello no es un signo de debilidad, es un signo de éxito. Con el foco en la transparencia y el impacto real, podemos alcanzar nuestra meta final: declarar el ESG obsoleto porque se ha convertido en la forma natural de operación en las organizaciones.

 

[1] SDxCentral, “VMware VP: ESG Confronts Regulatory ‘Wild West’,” Octubre 2021.

[2] A4S, “Business and Finance Community Respond to the Proposed IFRS Sustainability Disclosure Standards,” Julio 2022.

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