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Si aún no has incluido el cloud en tu programa ESG, te explicamos por qué deberías hacerlo

Laith Bahoshy, director sénior de arquitectura de soluciones cloud para EMEA en VMware 

La nueva Agenda de Avances, firmada por cuarenta líderes mundiales en la conferencia del clima COP26, tiene el objetivo de impulsar el desarrollo y la implementación de tecnologías limpias para 2030. Este compromiso se ha celebrado como un hito crucial para conseguir el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C. Yo diría que la tecnología, y la innovación que hace posible, tiene un papel crucial en el cumplimiento de los compromisos establecidos en la COP26, tanto en las salas de juntas de todo el mundo como en nuestras casas, ante la preocupación de nuestra sociedad por proteger el planeta.

Actualmente, la innovación tecnológica va de la mano de los datos. Dado el volumen de datos (que se rige y es posible por el crecimiento continuo del cloud) que se genera cada día y que cada vez va a más, es aún más importante que trabajemos para descarbonizar la infraestructura digital en la que se sustenta gran parte del mundo de hoy en día. La nube es una parte central de esa infraestructura y tenemos que centrar nuestros esfuerzos en ella. Veamos cómo y por qué.

Centrémonos en las cargas de trabajo

Se calcula que los centros de datos representan cerca de un uno por ciento del consumo eléctrico mundial. Aunque a lo largo de los años hemos visto un aumento increíble de la eficiencia gracias a la virtualización, en la que VMware ha sido pionera, un estudio publicado en la revista Science advierte que no hay garantía de que esta tendencia continúe con la aparición de nuevas tecnologías que utilizan cantidades colosales de datos, como la inteligencia artificial, el aprendizaje automático, el 5G y la realidad virtual.

Dado que los científicos expertos en el clima afirman que hay que reducir a la mitad las emisiones mundiales de carbono para evitar los peores efectos del cambio climático, está claro que las tecnologías de la información son un elemento esencial para alcanzar la neutralidad de carbono. Nuestra primera prioridad como sector debe ser minimizar la energía y las emisiones de carbono asociados a la ejecución de cargas de trabajo.

Una manera de lograrlo es cambiar la manera en que ejecutamos y gestionamos los centros de datos. Dado su consumo eléctrico, incluso unos pequeños ajustes pueden tener grandes repercusiones. Por ejemplo, un ingeniero de Google (como se explica en el libro «I’m Feeling Lucky: The Confessions of Google Employee Number 59») rediseñó las fuentes de alimentación de los servidores de los centros de datos de la empresa, una reducción del consumo de energía de tan solo un vatio que supuso un ahorro de millones para la compañía.

Otra manera es revisar las cargas de trabajo en sí. Siempre van a necesitar energía, de modo que las empresas deben plantearse minimizar los requisitos de la infraestructura local y del cloud público para reducir el consumo. Gestionar cuándo y dónde se ejecutan las cargas de trabajo, y medir las emisiones atribuidas a cada una de esas cargas, contribuirá a la reducción de carbono. Por último, tienen que incorporar los parámetros de carbono y energía correspondientes a los sistemas de gestión, al mismo nivel que los de rendimiento y disponibilidad, para fomentar unos procedimientos operativos más transparentes y eficientes.

Aplicar estos cambios es una tarea complicada, sobre todo para los equipos que no saben con certeza cuál es la huella de carbono de su infraestructura de TI. Por eso VMware ofrece una variedad de soluciones multicloud, que permiten a los clientes realojar aplicaciones de entornos locales en cualquier nube pública, y al revés, de forma rápida y eficaz; todo gracias a un modelo operativo de cloud coherente que impulsa la eficiencia, el control, la seguridad y el rendimiento.

También están ganando impulso los centros de datos que funcionan con energía renovable. Muchos proveedores de cloud se están planteando qué tipo de electricidad utilizan sus centros de datos y cómo lo hacen, en lugar de esperar a que las empresas de servicios públicos sustituyan los combustibles fósiles por energías renovables. Para apoyar a esas empresas y ayudar en la aceleración de la transición a las nubes libres de carbono, hemos lanzado la iniciativa «Zero Carbon Committed». Al conectar a nuestros clientes con los partners VMware Cloud Provider que se han comprometido a conseguir un cloud libre de carbono para 2030, ayudamos a los clientes a alcanzar sus objetivos de sostenibilidad y descarbonización.

Desarrollemos una estrategia inteligente para el cloud

Aunque la nube tiene unas ventajas claras en la descarbonización de la infraestructura, es importante apuntar que no todos los caminos llevan al cloud. Por sí sola no mejorará la eficiencia, y una mala estrategia de cloud podría aumentar el consumo. Por ejemplo, una organización que utilice tres clouds o más podría decidir tener un equipo para cada nube, lo que multiplicaría los recursos que se consumen. La alternativa, utilizando las soluciones que mencionábamos antes, es contar con un solo equipo con los mismos conocimientos y competencias, y aplicar unas operaciones y una gestión coherentes en diversos entornos cloud, lo que es mucho más eficiente. Este es solo un ejemplo de lo que significa desarrollar una estrategia inteligente cloud, en lugar de limitarse a darle prioridad, y revisar y reexaminar con regularidad las estrategias de nube para evaluar su efecto medioambiental.

Desarrollar una estrategia inteligente cloud también implica dotar a las organizaciones de los medios y que así puedan elegir la mejor combinación posible de plataformas y entornos para necesidades específicas. Esto implica ser capaz de respaldar una mayor ejecución de modelos de inteligencia artificial y aprendizaje automático, no solo para impulsar la eficiencia en la producción, sino también para, cuando se combine con el IdC, permitir la obtención de información basada en datos que ayuden a tomar decisiones respetuosas con el medio ambiente en diferentes sectores, desde la agricultura hasta la fabricación.

Este punto puede parecer ilógico, dado que el auge de la inteligencia artificial y del aprendizaje automático en general está contribuyendo considerablemente al aumento de la demanda de recursos informáticos en todo el mundo y, por tanto, al incremento de la huella de carbono. Pero la propia inteligencia artificial puede desempeñar un papel clave para lograr la sostenibilidad de las empresas, no solo por la manera en que se diseñe e implemente, sino también por sus fines. Hay muchos casos de uso en los que se podría utilizar para, de hecho, reducir la huella de carbono. Un estudio reciente de BCG, por ejemplo, detalla cómo las empresas pueden valerse de la inteligencia artificial para supervisar sus emisiones actuales, predecir los niveles futuros y utilizar toda esta información para reducir las emisiones de forma activa.

En definitiva, al mejorar la transparencia de los datos, una solución multicloud puede hacer que cumplamos nuestra responsabilidad de reducir la huella de carbono gracias a su capacidad para revelar en qué y cómo se está usando la energía y cómo reducir ese consumo.

Captemos el talento

Poder demostrar un sólido programa que tiene en cuenta los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG), respaldado por una estrategia de cloudque ofrece una gran eficiencia, no solo ayuda en los resultados. También es esencial para atraer y retener a personal cualificado. Los empleados de hoy en día quieren trabajar para empresas que se comprometan a instaurar unas prácticas más sostenibles, equitativas y diversas. Contar con una estrategia de cloud sostenible, que pueda mostrar fácilmente la eficiencia que ha conseguido (como la reducción del consumo de energía y la huella de carbono), es algo cada vez más imprescindible en la contratación de profesionales.

Hagamos que la sostenibilidad sea intrínseca

En VMware, hemos publicado nuestra Agenda 2030, un compromiso para alcanzar treinta objetivos para 2030 con el fin de crear un mundo más equitativo, sostenible y flexible. No estamos solos en este compromiso: empresas de todo el mundo están estableciendo sus propios objetivos ESG y estudiando los cambios que pueden llevar a cabo para alcanzarlos. Uno de los objetivos que conforman nuestra Agenda 2030 es la «sostenibilidad intrínseca», es decir, hacer que la sostenibilidad sea intrínseca en todos nuestros productos, todas nuestras interacciones y todos los proyectos de nuestros clientes en los que trabajamos. Para ello, hay que empezar por descarbonizar la infraestructura.

En definitiva, la nube es una parte central de toda empresa en la actualidad. Si conseguimos que las plataformas de cloud sean eficientes energéticamente, habremos dado un importante paso para que las empresas logren una mayor eficacia y eficiencia medioambiental, a la vez que mantenemos el ritmo de la innovación.

Si quieres obtener más información sobre cómo el cloud puede apoyar las iniciativas de sostenibilidad, escucha la conversación que mantuvo mi compañero Hervé Renault con Nourdine Bihmane, de Atos, en el último episodio del podcast Connected in the Clouds. ¡Disfruta!

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